Tuve el honor de compartir un artículo en la edición de este mes de la revista digital Mérito Compartido. El proyecto es seguir escribiendo mes a mes como colaboradora, lo que me encanta. Les muestro hoy mi escrito, pero dejo el link de la publicación completa que es más que merecedora de su lectura.

Siempre he creído en los espacios libres, los que nos permiten recibir una crítica, reflexionar y cambiar. Estos son los que el país necesita hoy más que nunca. Un valor tan importante como la justicia, merece este espacio. No antes sin que revisemos juntos un par de injusticias y busquemos en nosotros una respuesta a algunas preguntas.

Hace un poco menos de un mes, me topé con las ilustraciones de Pawel Kuczynski; un artista polaco que muestra en su obra algunos de los problemas más evidenciables en el mundo, pero más allá de esto, nos presta un espejo para que reflejemos en él esas cosas que hacemos diariamente -quizás sin darnos cuenta- que nos convierten en seres increíblemente injustos.

Justicia, por definición del diccionario, es un “principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde”. Pero, ¿quién sabe cuál es la verdad? Esta pregunta filosófica que no me considero capaz de responder es, sin embargo, una manera de ver con claridad lo subjetiva que puede ser la justicia cuando se basa en “lo normal”, “lo común” o “lo correcto”. El mundo que nos rodea, definitivamente no fue hecho para los justos ni para los que obran y juzgan según la verdad y dan a cada cual lo que corresponde, fue hecho para los que de manera premeditada se atreven a hacer juicios falsos y para quienes niegan la verdad aun cuando la tienen justo en frente.

Si no existieran injusticias en este mundo, no habría clases sociales, no habría pobreza, no habría distinción en género, raza o religión y todos seríamos realmente iguales. En fin, el mundo no sería mundo y no existiría el poder. Tampoco podríamos tener esta suerte de “justicieros” o “padres protectores” que tanto nos venden, no serían necesarios. Creeríamos más en la gente y creceríamos más con la gente.

Pero, tal como se ve en las ilustraciones de Kuczynski, la realidad que tenemos frente a nosotros está contaminada con injusticias. Aunque hay algo en lo que me permito confiar, y es en que mientras este tipo de espacios existan y quienes lean no vean solo lo negativo sino que también consigan una oportunidad sincera para mejorar y reflexionar. Entonces allí podremos hacer todas esas cosas que mencionaba como creer y crecer incluso cuando exista tanta desigualdad alrededor.

Más que alguien que haga justicia, hace falta alguien que nos ayude a abrir los ojos y nos quite esa venda que otorga el falso poder. En ese momento lograremos ser justos con nosotros mismos, aceptaremos la verdad y podremos emitir juicios ciertos, sin tener que aparentar o que anhelar nada.

Lo que mencionaba antes sobre “lo normal”, “lo común” y “lo correcto”, hacía referencia a algo que aprendí una vez y se los pondré así: ¿Existe realmente un crimen o acción justificada? Si un criminal, toma la vida de un niño pequeño y su padre iracundo venga este terrible acto, ¿está en “lo correcto” aunque también cometa un crimen? Si una persona es excluida y maltratada por tener una discapacidad, ¿está bien que le pase porque es “anormal”? Cuando alguien es discriminado por su preferencia sexual, ¿se lo merece porque no es parte del “común” de la sociedad? Quien sea que haya determinado este sistema de justicia, no pensó nunca que se encontraría con este dilema.

Creo que no existe algo realmente normal, que lo común es solo lo ordinario siendo sobrevalorado y que nunca descubriremos que es realmente lo correcto. Aun así, existen algunas injusticias que me atrevo a comentar, desde mi sistema de creencias y que sin buscar imponerme espero lograr compartir. Sobre todo, gracias a estas ilustraciones que mencionaba, he descubierto que muchas de ellas empiezan en nosotros, por ello encuentro “justo y necesario”, como decía un amigo, un proceso de introspección personal. Tengo la esperanza de que esto será lo que acabe con nuestro detrimento como sociedad.

He estado creando mi propio espacio de introspección, en él creé la serie “Ilustrando injusticias”, donde por quince días compartí el trabajo del artista Pawel Kuczynski, detallando una reflexión que encontré reconfortante sobre las imágenes que más me impactaron. Quisiera compartirlo, para así leer su opinión y permitirme creer y crecer de nuevo. Esta plaza -con formato de blog- llamada “Si puedo opinar” está completamente a su disposición al igual que lo estoy yo.

El link a la revista: http://issuu.com/meritocompartido/docs/merito_compartido_a3-29_-_justicia

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